Su nombre es testimonio de la Caida:
Cain, el can de la corrupcion,
el perro rabioso
que la tribu mata a pedradas.
Cain, la propiedad, el poder, la soberbia.
Cain, la carcel
del vulnerable cuerpo afligido
por el ansia de herir y dar muerte.
Calcinacion de furia homicida
para que abra la boca la tierra,
devore al muerto y produzca su fruto.

Cain, caiman, calabozo, cadena
de capataz que sujeta al vencido
(su hijo, su hermano)
y lo convierte en bestia de labor y de carga.
Cain el canalla, Cain el cancer
de la doliente humanidad que nacia.
Cain carnicero.
Cain el caos que reemplazo al paraiso.

Cardos y espinas lo que fue el Eden.
Sudor, dolor para labrar la tierra
que nos detesta
como intrusos depredadores.

El frio, el calor, el terremoto, el diluvio
o la sequia, la tempestad, la epidemia
muestra hasta que punto nos aborrece la tierra;
nos ve como insectos
torturadores que la roen por dentro
y la saquean, envenenan, destruyen.

Cain mato a su hermano, puso en marcha la historia.
Que hemos hecho? ,
habra exclamado adan frente a Eva,
primera Mater Dolorosa, Pieta
con el hijo muerto,
con la primera victima, eslabon
de la cadena interminable.
A traves de su cuerpo herido
entro la muerte
a compartir con el mal este mundo.

cain quedo condenado a ser extranjero errante
en el planeta del castigo,
a tener conciencia, a sentir culpa,
a ser conciencia palpable.

Cain, nuestro padre.
El fundador de las ciudades.
Jose E. Pacheco